LA MUJER BANDERA... Enviado el  No todas las anécdotas han de ser "técnicas"... además de su labor en el Gabinete de Identificación, al Inspector José Silvestre le tocaba trabajar a veces en "la guardia", donde también se intentan solucionar los problemas de los ciudadanos y a veces llegaban asuntos muy curiosos...
Un buen día, de esos que estoy sentado en el sillón de la Inspección de
Guardia –que es un asiento similar al que hay junto al timón en todo buen navío
que se precie para irle dando a la “aguja de marear”– entretenido en leer
cualquier cosa interesante, se presenta el Policía de Puerta acompañado de
una dama de esas que cuando estás a su lado se te quita el hipo de la
impresión que te produce...
Me dice el colega: - Sr. Silvestre, esta señorita viene a contarle a Vd. unos problemas que tiene.
A continuación invité a tan oronda dama para que tomara asiento...
prestándome a escucharla.
Ya una vez a solas la joven me dice: - Mire Vd., soy una mujer casada desde hace tres meses, pero debido al acoso constante de mi suegra y a la falta de carácter de mi marido, todavía no
hemos podido consumar el matrimonio.
Yo me quedo con los ojos como platos y le pregunto: - Pero Vds., como suele hacer la mayoría de los ciudadanos ¿no lo llevaban ya consumado? - No. Me respondió... - Mi marido, que aparte de ser médico, es una persona muy religiosa e influenciada por su madre, es hijo único, siempre quiso esperar hasta que
estuviéramos casados.
El mismo día de la boda nos fuimos a vivir con su madre, no hemos
tenido un viaje de novios, como es lo habitual tras la boda por cuestiones
laborales de mi marido y esta señora ha estado continuamente tramando
artimañas para que no lo lleváramos a efecto, hasta el punto que cuando le he
dicho que vendría a Comisaría siguiendo los consejos de un amigo abogado,
para denunciar lo que me está ocurriendo, ella ha venido tras de mí y se ha
quedado esperando en la calle. - Señor, que cosas... pensé... Y salí personalmente hasta la puerta donde efectivamente se encontraba
una señora de buen porte y correctamente vestida.
La invité amablemente a pasar, indicándole se sentara en la sala de
espera y como tenía cara de estar muy preocupada le expliqué también que
debía tranquilizarse porque se solucionaría el problema, al tiempo que hablaba
con ella del tema que su nuera me acababa de contar.
Todas las explicaciones que me dio sobre el particular fueron tan
peregrinas e incomprensibles, que opté por avisar telefónicamente para que se
personase en nuestras dependencias el dilecto hijo y casto marido...
Al poco tiempo se presentó, yo creo que debían de haber tenido alguna
discusión familiar momentos antes y el buen señor, que parecía un poco “flojo”
por no emplear otra palabra, ya estaba arreglado en su casa con idea de
acercarse hasta nuestras instalaciones según comentó...
El marido, ya una vez en la Inspección de Guardia y delante de su mujer,
manifestó que efectivamente estaba deseando consumar el matrimonio y que si
antes no había podido ser, era por la fuerte influencia que sobre él ejercía su
madre... empleando para ello una graciosísima palabra que anoté en la libreta
que siempre llevo encima, para que no se me olvidase, dijo: - Es que mi madre cuando me obliga a esto o aquello... o quiere lo de más allá, me “destrempa” totalmente... y por eso no ha podido ser...
Estuve planteándome mentalmente pasarlos a la dependencia contigua
donde teníamos la cama los Inspectores de Guardia para dar una cabezada
por las noches y que allí terminaran de una vez por todas sus problemas, pero
opté por plasmar esta curiosa situación en el papel oficial y trasladar el asunto
al Juzgado, es más, con el Juez que se encontraba ese día de Guardia, tenía
muy buenas relaciones.
Cuando terminé mi trabajo y ya había embarcado a todo el personal para
el Juzgado, llamé para comentarle estos sucesos tan graciosos...
- Señoría... habrá visto el tema que le he enviado.
- Sí, ya lo he visto Silvestre... - Estuve tentado, le dije, que remataran aquí en la cama de la Inspección de Guardia el “asunto” de una vez por todas y dejarnos ya de historias...
A lo que me contesta... - A ver qué te piensas que están haciendo ahora en el sofá de mi despacho, porque yo te estoy hablando desde la Secretaría, con su madre a mi vera...
Anecdotario del inspector José S.
Sánchez Paradox
Tema: Personas
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