CARAJO, iQUÉ VOZ! Enviado el  Mientras Isabel II firmaba un decreto al conde de San Luis, le dijo sonriente
-Me han dicho que tienes un hijo muy simpático. -No, Majestad, es un demonio que me tiene harto. -Tráemelo mañana, quiero conocerlo.
-Señora, le pido que me exima de ese deber. No respondo de la cortesía de mi hijo.
-Tráemelo mañana. -Majestad... -Te espero mañana con él.
-Ya han dicho a la reina cómo eres y me ha ordenado que te lleve mañana a su cámara. No puedo negarme. Pero tú no me pones en berlina en palacio. Estoy cansado de tus groserías. Mañana no dices sinb «Sí, señora», «No, señora», «Sí, Majestad», «No, Majestad»... Como, digas una palabra más alta que otra te vas a arrepentir.
34
La Reina Castiza ha empezado su picaresco interrogatorio al vástago de Sartorius. El diablillo había aprendido bien la paterna lección y no salían de sus labios sino frases respetuosas. San Luis respiraba tranquilo. Todo iba bien. «Sí, señora», «No, Majestad», repetía el muchacho.
-Me habían contado que tu hijo era un demonio y es un santo. Quiero que le conozca el rey.
-Mira Paco -dice la reina, al llegar don Francisco- me habían dicho que el chico de San Luis era un desvergonzado y es un ángel.
El real cónyuge acaricia al muchacho, asiente a las frases de doña Isabel y, con voz atiplada, repite
-Sí, parece un ángel.
Ante aquellas aflautadas palabras el diablillo olvida todas las recomendaciones hogareñas, mira de abajo arriba a don Francisco y exclama
-Carajo, ¡qué voz de marica!
Tema: Momentos
|