La Hoja del lunes, que dirigía Emilio Alfaro padre, era el negocio más saneado de la
Asociación de la que vivía su presupuesto y de donde salían pensiones a viudas, ayudas
y préstamos y el banquete que con ocasión de la fiesta del Patrono se ofrecía a
las autoridades y a los médicos del cuadro, que eran destacadas figuras de la Medicina
zaragozana y que no cobraban, siendo el único sistema de seguridad social de los
periodistas.
La Hoja la hacíamos en los talleres de El Noticiero en la noche del domingo. Mi padre,
con el seudónimo de .Pepe Tribuna., se encargaba de la sección deportiva, en cuya
tarea le ayudábamos mi hermano Alfonso y yo, encargándonos de los partidos de tercera.
Yo era del Arenas, con Violeta, Palo y demás figuras.
Una noche, cerca de la fiesta, Emilio Alfaro llamó al Gobernador, que era a la sazón
Juan Junquera, para consultarle el restaurante en donde celebrar la comida.
Todas las llamadas pasaban por la centralita donde estaba Veiga, un gallego de acento
cerrado y que equivocaba siempre los números que marcaba para desesperación
de todos, que sospechábamos que oía las conversaciones.
En efecto, cuando Alfaro le decía a Junquera que podían comer en el restaurante Flor,
surgió de las ondas el vozarrón galaico de Veiga diciendo:
-Oigan, porqué no van a la Tasca de Manolo que se come muy bien.
Del libro: LOS CABALLOS NO COMPRAN PERIÓDICOS