Cicatrices del Alma (Musa Caliope) Enviado el  Las tuyas y las mías forman una tremenda escara que nos cubre de un dolor conocido. Ese mismo dolor que sentimos antes de conocernos, antes de depositar nuestro primer beso en la boca del otro, antes de sentir un corazón palpitante adosado al propio.
No nacimos aquel día en que tú y yo encontramos nuestras miradas en aquel andén concurrido, lleno de almas y confusión. Un largo viaje esperaba a nuestra espalda, en un pesado equipaje lleno de sueños no cumplidos.
Aquellos besos rotos, reproches perdidos, heridas del alma aún abiertas pertenecen ya a otros a los que amamos en el pasado. Y estos miedos cercanos, débitos de pasiones de antaño, crecen ante las nuevas ilusiones que hoy resurgen en nuestros corazones.
Buscas constantemente en mí lo que te dañó ayer en boca de otra mujer, y yo rescato a cada momento de mi viejo baúl lo que durante tanto tiempo padecí. Cuando me desnudas queda expuesto el inútil lastre de culpa que arrastro desde hace tanto tiempo, y que forma ya parte de mi esencia.
Cuando te desnudo yo, aparece ante mis ojos un temeroso niño que contempla asombrado los míos sin acertar a comprender su expresión. Ayúdame a arrojar nuestro equipaje de sentimientos al mar, para ahogar sin contemplaciones la angustia en agua salubre, que sane las heridas de recuerdos y amores pasados.
De fondo suena una música desgarrada, que el arco arranca a un ajado violín. El olvido borrará lentamente las escenas vividas, y se llevará también el dolor sordo de la decepción. Así quedaré yo como un bebé, sin aprendizaje ni memoria, con el corazón limpio, gateando una nueva vida, a tu lado.
Sin embargo, hoy ya estamos solos tú y yo, aún con nuestras cicatrices por curar.
Tema: Sensaciones
|