GUTENBERG
Fecha Thursday, 01 January a las 00:59:59
Tema Personas


      El pobre Gutenberg padecía de serios problemas económicos y se vio forzado
      a pedir un préstamo a su socio Juan Fust. Al no poder pagarlo, Fust se
      quedó con la imprenta. Según se dice ahora, Gutenberg se quedó sólo con la
      experiencia, en tanto que Fust se apresuró a imprimir numerosas Biblias
      que llevó a París, donde un impreso común costaba 500 coronas de oro. Fust
      comenzó a vender sus Biblias a 60 coronas, y las entregaba de inmediato,
      sin que el adquirente tuviera que esperar. Los demás impresores y escribas
      quedaron pasmados y, al ver las iniciales rojas y brillantes que adornaban
      los ejemplares de Fust, sospecharon que ese rojo era la sangre del propio
      Fust, con la cual él sellaba un pacto con el demonio. Convencidos de todo
      esto, acusaron a Fust por hereje y en convivencia con el diablo. Se puso
      en marcha la máquina de la justicia: Fust fue detenido, registrada su casa
      y su imprenta, y allí naturalmente fueron encontradas muchas Biblias con
      las famosas iniciales "sangrientas". Pero Fust no era ningún tonto. Sabía
      que corría el riesgo de ser llevado a la hoguera, de modo que le pareció
      más prudente decir toda la verdad, que hasta entonces había mantenido en
      secreto, y revelar la historia de la invención de Gutenberg. Asombrados y
      maravillados los jueces levantaron los cargos que había contra Fust, y
      prontamente la imprenta se propagó por toda Europa, y luego por todo el
      mundo.







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