LA MUJER BANDERA...
Fecha Thursday, 01 January a las 00:59:59
Tema Personas


 

No todas las anécdotas han de ser "técnicas"... además de su labor en el
Gabinete de Identificación, al Inspector José Silvestre le tocaba trabajar a

veces en "la guardia", donde también se intentan solucionar los problemas de
los ciudadanos y a veces llegaban asuntos muy curiosos...

Un buen día, de esos que estoy sentado en el sillón de la Inspección de

Guardia –que es un asiento similar al que hay junto al timón en todo buen navío

que se precie para irle dando a la “aguja de marear”– entretenido en leer

cualquier cosa interesante, se presenta el Policía de Puerta acompañado de

una dama de esas que cuando estás a su lado se te quita el hipo de la

impresión que te produce...

Me dice el colega:

- Sr. Silvestre, esta señorita viene a contarle a Vd. unos problemas que
tiene.

A continuación invité a tan oronda dama para que tomara asiento...

prestándome a escucharla.

Ya una vez a solas la joven me dice:

- Mire Vd., soy una mujer casada desde hace tres meses, pero debido al
acoso constante de mi suegra y a la falta de carácter de mi marido, todavía no

hemos podido consumar el matrimonio.

Yo me quedo con los ojos como platos y le pregunto:

- Pero Vds., como suele hacer la mayoría de los ciudadanos ¿no lo
llevaban ya consumado?

- No.
Me respondió...

- Mi marido, que aparte de ser médico, es una persona muy religiosa e
influenciada por su madre, es hijo único, siempre quiso esperar hasta que

estuviéramos casados.

El mismo día de la boda nos fuimos a vivir con su madre, no hemos

tenido un viaje de novios, como es lo habitual tras la boda por cuestiones

laborales de mi marido y esta señora ha estado continuamente tramando

artimañas para que no lo lleváramos a efecto, hasta el punto que cuando le he

dicho que vendría a Comisaría siguiendo los consejos de un amigo abogado,

para denunciar lo que me está ocurriendo, ella ha venido tras de mí y se ha

quedado esperando en la calle.

- Señor, que cosas... pensé...
Y salí personalmente hasta la puerta donde efectivamente se encontraba

una señora de buen porte y correctamente vestida.

La invité amablemente a pasar, indicándole se sentara en la sala de

espera y como tenía cara de estar muy preocupada le expliqué también que

debía tranquilizarse porque se solucionaría el problema, al tiempo que hablaba

con ella del tema que su nuera me acababa de contar.

Todas las explicaciones que me dio sobre el particular fueron tan

peregrinas e incomprensibles, que opté por avisar telefónicamente para que se

personase en nuestras dependencias el dilecto hijo y casto marido...

Al poco tiempo se presentó, yo creo que debían de haber tenido alguna

discusión familiar momentos antes y el buen señor, que parecía un poco “flojo”

por no emplear otra palabra, ya estaba arreglado en su casa con idea de

acercarse hasta nuestras instalaciones según comentó...

El marido, ya una vez en la Inspección de Guardia y delante de su mujer,

manifestó que efectivamente estaba deseando consumar el matrimonio y que si

antes no había podido ser, era por la fuerte influencia que sobre él ejercía su

madre... empleando para ello una graciosísima palabra que anoté en la libreta

que siempre llevo encima, para que no se me olvidase, dijo:

- Es que mi madre cuando me obliga a esto o aquello... o quiere lo de
más allá, me “destrempa” totalmente... y por eso no ha podido ser...

Estuve planteándome mentalmente pasarlos a la dependencia contigua

donde teníamos la cama los Inspectores de Guardia para dar una cabezada

por las noches y que allí terminaran de una vez por todas sus problemas, pero

opté por plasmar esta curiosa situación en el papel oficial y trasladar el asunto

al Juzgado, es más, con el Juez que se encontraba ese día de Guardia, tenía

muy buenas relaciones.

Cuando terminé mi trabajo y ya había embarcado a todo el personal para

el Juzgado, llamé para comentarle estos sucesos tan graciosos...

- Señoría... habrá visto el tema que le he enviado.

- Sí, ya lo he visto Silvestre...

- Estuve tentado, le dije, que remataran aquí en la cama de la Inspección
de Guardia el “asunto” de una vez por todas y dejarnos ya de historias...

A lo que me contesta...

- A ver qué te piensas que están haciendo ahora en el sofá de mi
despacho, porque yo te estoy hablando desde la Secretaría, con su madre a mi

vera...

Anecdotario del inspector José S.

Sánchez Paradox









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